4 cosas que destrozan tu pelo y tú aún no sabes

Nada como el espíritu DIY para que todas nos creamos peluqueras

Por mucho que nos creamos que el arte de la peluquería está al alcance de cualquiera, la realidad es que, después de estos experimentos, lo único que queremos es esconder nuestro pelo.
 

Abusar de peinados muy apretados

Hacerlo en alguna ocasión especial no está mal, pero si frecuentemente optas por hairstyles muy ajustados que estiran demasiado tu melena, lamentamos decirte que esta es otra de las cosas que nunca debes hacer con tu cabello.

¿La razón? Este tipo de peinados debilitan las raíces de tu cabello y pueden provocar su caída prematura y algunas enfermedades como alopecia.

Tinte  en casa

Ir al supermercado, comprar un tinte y dártelo en casa no tiene por qué ser un error, pero muchas veces acabamos metiendo la pata. Aplicarse un color en casa creyendo que el resultado será el tono que aparece en la caja es algo que deberíamos quitarnos de la cabeza. Por norma general, el resultado es un color diferente en la raíz y otro en las puntas, bien porque el color es diferente en distintas partes de la melena o bien porque se aplica mal.

Lavarlo con agua caliente

Este es otra de las cosas que no debes hacer con tu cabello, de lo contrario tu melena perderá brillo y la intensidad de su color, especialmente si sueles teñirla.

Además, aumentarás las posibilidades de tener caspa, deshidratación capilar y una cabellera quebradiza. Lo más recomendable es que la laves con agua fría o tibia.

Melenas de fantasía

Las consecuencias por una mala aplicación del tinte son muchas. Con la reciente moda de decolorar el pelo y teñir las puntas con rosas, azules o verdes las tonalidades extrañas son cada vez más frecuentes. Y eso no es lo peor. Llegan muchos casos de decoloraciones con colores fantasía en los que unas veces traen el pelo totalmente quemado por no haber sabido decolorarlo. Y es que cuando hablamos de decoloración ya no hablamos solo de color de pelo sino de poner en riesgo la salud de nuestro cabello.

 
La verdad del asunto es que la mayoría de las veces los arreglos son muy difíciles de conseguir, de ahí el refrán de lo barato sale caro.

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